Buenos Aires

16 de Junio del año 2014 - 1277




EL OMINOSO 16 DE JUNIO DE 1955



¿Quién fue Perón y qué es el peronismo? Es indispensable acordarse, estimados coterráneos, porque esa lacra es una de las causas principales de las desgracias de nuestro país. Otra de ellas, aunque en una pequeña medida, es Ud. mismo que se olvidó de lo que fue Perón y es el peronismo.

Hoy se cumplen 59 años del intento de acabar con Perón y el peronismo realizado en esa fecha, en 1955, y también se cumplen 59 años del criminal incendio de varias iglesias de Buenos Aires cometido por Perón y sus secuaces.

El 16 de Junio de 1955 la Marina intentó matar a Perón mediante un bombardeo aéreo de la Casa Rosada. Ese día hubo una espesa neblina que retardó más de cuatro horas  la hora del ataque y que convirtió el intento en una carnicería de inocentes transeúntes y de afiliados de la CGT convocados estúpida y criminalmente por Perón a la Plaza de Mayo. Y además de eso, le permitió a Perón, cobarde como siempre, huir por los sótanos de la Casa Rosada hacia el Comando del Ejército.

La situación política era intolerable. Perón había atacado a la Iglesia el 12 de Junio intentando profanar la Catedral de Buenos Aires como represalia por la inmensa manifestación que los católicos hicimos el días anterior. No pudo hacerlo porque varios fieles, entre los cuales tuve el honor de contarme, nos pusimos en las escalinatas del templo para impedirlo. Los pretendidos incendiarios se pasearon toda la noche con antorchas encendidas por la Plaza de Mayo, a vista y paciencia de la Policía que no hizo nada para dispersarlos. Atacaron con piedras y ladrillos, hiriendo a varios de los defensores. Después, empezaron los tiros de bala. Nos refugiamos en la Catedral y cerramos las puertas. La situación se mantuvo así hasta las 3 o 4 de la mañana del día siguiente. A esa hora apareció Monseñor Tato diciendo que la Policía le había garantizado protegerlas si abandonábamos la Catedral y la Curia, y dejarnos ir en libertad. No por voluntad propia sino por orden del Prelado, nos retiramos. Pero no en libertad, sino para ir presos a Villa Devoto.

El 14 de Junio Monseñor Tato y Monseñor Novoa fueron expulsados del país por lo cual la Santa Sede excomulgó a Perón y a sus cómplices mediante un decreto de excomunión mayor que decía:

"Dado que recientemente ha sido conculcados de muchas maneras en la República Argentina los derechos de la Iglesia y se ha usado violencia contra personas eclesiásticas y últimamente no sólo se ha osado poder las manos violentamente en la persona del excelentísimo señor don Manuel Tato , obispo titular de Aulón, auxiliar y vicario general de la arquidiócesis de Buenos Aires, sino también se le ha impedido el ejercicio de su jurisdicción y se le ha expulsado del territorio argentino, la Sagrada Congregación Consistorial declara y advierte que todos aquellos que han cometido tales delitos, o sea los funcionarios de todo tipo y categoría y los cómplices necesarios que hicieron que se realizasen los mismos, y aquellos que han inducido a su comisión, que de otro modo no hubiera sido ejecutada, han incurrido en la excomunión *latae sententiae* reservada a la Santa Sede, de conformidad con los cánones 2343, párrafo 3; 2334, nro2; 2209, párrafos 1, 2 y 3 del Cödigo de Derecho Canónico y son pasibles de las demás penas establecidas en los Sagrados Cánones. Dado en Roma, en la sede de la Congregación Consistorial, 16 de Junio de 1955. Firmado: Cardenal Piazza, Secretario; José Ferreto, asesor."

Perón quedó excomulgado, al igual que todos sus ministros y Policías que habían intervenido en el atentado contra la Catedral y los Obispos mencionados. Perón, que fingía ser católico pero no lo era, se preocupó poco y nada de esta terrible sanción y sólo muchos años después, por razones políticas, gestionó el levantamiento de la excomunión.

Como dije, la aviación de la Marina intentó acabar con Perón. Curiosamente, casi todos los dirigentes católicos civiles fueron comprometidos por la Marina para montar guardia, armados, en las calles que convergían sobre la Plaza para cerrar las salidas de ella y asegurarse de que Perón no escapara. Era una manera de mandarlos a la muerte porque todas las terrazas de los edificios que rodeaban la Plaza de Mayo estaba ocupadas por nidos de ametralladoras del Ejército que hubieran acabado con esos valientes en cuanto hubieran aparecido en la Plaza. Entre ellos estaba mi padre. El atraso del bombardeo les salvó la vida, pero no a los inocentes transeúntes, ni a los afiliados de la CGT que Perón llamó a morir sin utilidad alguna porque contra las bombas de los aviones nada podían hacer.

Esa misma noche del 16 Perón dio la orden de quemar varios templos católicos de Buenos Aires y del interior. "En automotores oficiales los incendiarios, con los jefes de grupos a la cabeza, salieron en distintas direcciones. Los jefes de bomberos...recibieron órdenes de no preocuparse mayormente por la extinción del incendio y de dejar quemar..." (Informe de la investigación realizada en 1955) La Curia arzobispal fue la primera en ser saqueada y totalmente quemada al promediar la tarde. El Sagrario fue violentado y profanado, fueron quemados los confesionarios, destrozadas las imágenes, dispersadas las reliquias y destruida totalmente la Sacristía (conf. la investigación citada).

"La siguieron la iglesia y convento de Santo Domingo y de San Francisco, la capilla de San Roque, las iglesias de San Ignacio, San Juan, San Miguel Arcángel, la Merced, Nuestra Señora de las Victoria, San Nicolás de Bari...No sólo se quemaron en ellas los altares e imágenes religiosas, sino los archivos y bibliotecas, los coros con sus valiosísimos órganos, las celdas, las dependencias interiores. En varios se violentaron las cajas de hierro y se robaron sus contenidos. Además fueron detenidos por policías armados obispos, párrocos y sacerdotes, a quienes se trataron como delincuentes comunes." (loc. cit.) Y en la iglesia de Nuestra Señora de las Victorias mataron a un sacerdote.

Las hordas peronistas, además, se revistieron con las vestiduras sacerdotales preciosas, bordas en oro muchas de ellas, y se pasearon de ese modo por las calles como una muestra de su desprecio por la Iglesia.

Todo esto fue iniciado y avalado por Perón, el "derechista", el "baluarte contra el comunismo", el "amigo del pueblo" (que en ese entonces era católico en un 95% de la población), etc.etc.etc.

Ese fue Perón, entre otras cosas, y los peronistas, que adoptan su nombre para definirse a sí mismos, asumen todos sus crímenes como propios. Son capaces de repetirlos. Entretanto, roban todo lo que pueden y son serviles continuadores del viejo proyecto peronista de convertir a la argentina en un Estado comunista


Cosme Beccar Varela





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